¿Qué significa esta frase? ¿Acaso no somos nadie? ¿O debemos lograr algo para recién ser alguien?
Muy a menudo se escucha cómo los padres dicen a sus hijos: “Quiero que seas alguien en la vida”. O bien nos lo decimos a nosotros mismos: “Me encantaría ser alguien en la vida”. Esta frase está incorporada en nuestra sociedad, muchas personas la dicen y la repiten a veces de manera automática e inconsciente , y ni siquiera hacen el esfuerzo para pensar o reflexionar sobre la misma. Aquí podemos percatarnos de cómo el mundo y la sociedad en cierta manera miden el “ser”de acuerdo a lo que tienes o posees: Qué tan “exitoso” eres, qué profesión tienes, qué has logrado para sobresalir y sentirte “alguien”.
De esto se ha encargado la misma familia, la sociedad, la educación en general…; que en su afán por incentivar la competencia, en ciertas ocasiones hacen que las personas se sientan valoradas por el hecho de “poseer algo”, un trabajo, un puesto importante, un buen salario…, a veces llegando a pasar por encima de sus necesidades y cegándose a la posibilidad de hacer caso a sus anhelos y sueños. En esto último radica el error, en tratar por todos los medios de demostrarle al mundo que sí “soy alguien” a través de lo que tengo, a través de lo que poseo, de lo que he logrado para que por fin el mundo me vea, me reconozca; porque ante los ojos del mismo llegué a creer que no era nadie.
Si una persona conoce su propio valor no tiene que preocuparse por lo que piensen los demás, por eso es importante conocerse, porque solo el ego es el que depende de las opiniones de los otros. El ego tiene que transar para quedar bien, pero el verdadero ser no”. Osho
Claro que somos alguien desde el momento en que nacemos. Esto sin lugar a dudas es así. Cada uno de nosotros es alguien importante, importante por lo que somos como personas, importantes porque cada uno tiene algo que aportar a este mundo desde las diversas capacidades que poseemos. Cada uno de nosotros es único y especial. Acabemos con la absurda idea de que tenemos que “lograr algo” que me permitirá por fin sentirme alguien, ser alguien. A veces en ese intento inconsciente de alcanzar “ese algo”, que en oportunidades no podemos nombrar ni identificar porque ni siquiera es nuestro, dejamos ir la posibilidad de mirar dentro, escucharnos, reconocernos y valorarnos por lo que somos, haciendo a un lado el esfuerzo y la lucha innecesaria por demostrarle a los otros quién soy; porque viviendo desde lo que somos, desde nosotros mismos, el demostrar está de más. Nunca debemos confundir luchar por alcanzar y lograr nuestros sueños, con tratar de demostrarle al mundo que tengo la posibilidad de “tener algo”, aunque ese algo ni siquiera sea mío, sino algo impuesto por los otros o a veces también por nosotros mismos.
Y como un humilde consejo: Lo que podríamos hacer en realidad de ahora en adelante, es decir lo siguiente, en especial a nuestros hijos y a todos en general : “Quiero que seas tú y nada más…”
Por Evelyn E.
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