Salgo de casa acompañada de mis tres enanitos, chequeamos que todo está en orden y hacemos una corta carrera hasta la puerta del colegio, que por suerte no ha cerrado aún. Hago el correspondiente reparto de besos antes de que entren y cuando los veo alejarse, suspiro aliviada. Es tarde. No he conseguido llegar puntual al trabajo y tengo la…

